
Si todo es urgente, nada es estratégico: Cómo cambiar el enfoque en tu empresa
Al asumir roles de dirección, es crucial distinguir entre decisiones que afectan el futuro de nuestra empresa y aquellas de carácter operativo. Problemas en nuestra cadena de suministro, inconsistencias en el sistema informático, o reclamos de clientes insatisfechos son muy relevantes, pero corresponden al ámbito operativo, no al estratégico.
¿Cómo podemos distinguir unos de otros? Una clave es su relación con el tiempo. Los problemas operativos surgen inesperadamente y demandan soluciones inmediatas. La empresa debe responder con rapidez y eficiencia. Hoy, ahora, ya debe solucionar esa cuestión de egos que enfrenta a dos áreas clave de la empresa. Hoy, ahora, ya debe resolver la compra de una materia prima crítica, o cobrar esa cuenta pendiente que nos genera preocupación y afecta nuestro flujo de caja. Estas acciones se enmarcan en la gestión diaria de la organización.
Por otro lado, la gestión estratégica implica una perspectiva a largo plazo. No se centra en la inmediatez, sino en analizar y definir cómo la organización puede adaptarse a un entorno cambiante para mantenerse competitiva en el tiempo. Aunque no existe un período exacto, se recomienda una planificación de tres a cinco años. Cuando hablamos de proyecciones, planteamos diferentes escenarios. Por ello, la planificación debe tener revisiones periódicas (anuales o semestrales) para ajustar supuestos y objetivos según la evolución del contexto.
Otra diferencia radica en la visión requerida: las decisiones estratégicas demandan una comprensión global de las áreas, capacidades y debilidades de la empresa, así como también del entorno, donde se encuentran nuestros clientes y competidores. Estas decisiones están condicionadas por un contexto en constante evolución, lo que dificulta replicar una misma estrategia en distinto momento. En contraste, los problemas operativos permiten aplicar soluciones previamente implementadas ante situaciones similares.
Mientras la gestión operativa responde a lo inmediato, la planificación estratégica busca adelantarse a lo que vendrá. La operativa es una sucesión de respuestas a problemas que surgen en el día a día y exigen soluciones rápidas. Es una reacción a los emergentes del aquí y ahora. La planificación estratégica, en cambio, intenta anticiparse a los desafíos futuros: cambios en la economía nacional o internacional, en los comportamientos de los clientes o en los movimientos de la competencia. Cuando estos desafíos toquen a nuestra puerta, será esencial estar preparados y lo estaremos si hemos realizado una planificación adecuada.
Y en tu empresa, ¿se gestiona estratégicamente?