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Valores corporativos: la base de una estrategia sólida

Todo proceso de planificación estratégica debe comenzar con el reconocimiento del punto de partida. Para ello, es fundamental identificar los conceptos clave que definen a la empresa y determinan su negocio.

El primer concepto a revisar son los valores de la compañía, ya que influyen en dos aspectos esenciales de la planificación estratégica.

Por un lado, los valores moldean la manera en que la empresa percibe su entorno. Al igual que las personas, cada organización interpreta la realidad según sus principios, lo que puede llevar a visiones muy diferentes de una misma situación. Esta interpretación influirá directamente en los análisis que se realicen y en las decisiones que se tomen.

Por otro lado, los valores establecen los límites de acción. Definen cómo la empresa desea comportarse, determinando qué acciones está dispuesta a llevar a cabo y cuáles no. Por esta razón, los valores deben ser comprendidos y compartidos por todos los miembros de la organización, ya que influyen tanto en el análisis como en la ejecución de la estrategia.

Sin embargo, para que realmente cumplan su función, su revisión debe ser honesta. Es imprescindible identificar aquellos que representen fielmente los principios que rigen a la compañía. De lo contrario, más que valores, serán meras declaraciones publicitarias sin sustancia.

Los valores no se eligen al azar ni surgen de un eslogan atractivo. Son establecidos por quienes poseen la empresa: el fundador, los socios o, en el caso de grandes corporaciones, el Consejo de Administración.

Como principios rectores, los valores son el único aspecto que permanece sin cambios tras un proceso de reflexión estratégica. Esto no significa que no puedan modificarse, sino que su transformación ocurre únicamente cuando la empresa cambia de dueños. En ese caso, serán los nuevos propietarios quienes definan el marco de acción.

Un claro ejemplo de esto ocurre en las empresas familiares. A medida que la compañía pasa de una generación a otra, los valores pueden evolucionar, afectando la manera en que se percibe el entorno y las decisiones que se toman.

En definitiva, los valores no son solo declaraciones formales, sino principios fundamentales que guían cada aspecto del negocio, desde la interpretación del mercado hasta la ejecución de la estrategia. Para que la planificación estratégica sea efectiva, debe construirse sobre valores genuinos y arraigados en la organización.

¿Los valores de tu compañía están alineados con su propósito y visión? ¿Todo tu equipo los comprende y los comparte?


Una planificación estratégica efectiva comienza con una base clara y auténtica. Si quieres construir una empresa alineada con su propósito y preparada para el futuro, es momento de revisar sus valores y asegurarte de que sean el motor de cada decisión.

Contactanos y trabajemos juntos en este proceso.

Foto de Brice Cooper (@brice_cooper18) en Unsplash

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